DEBATES

Mi abuela materna odiaba ver a la gente escupir. Y si era un niño o niña, le daba un sermón en el estilo de:

Escupir es pecado. Los judíos escupieron a Cristo antes de que lo crucificaran. Los judíos son los que escupen.

Mi abuela no sabía muy bien lo que era un judío, pero sabía que eran malos. Y que escupían.

Mi folclórica abuela tampoco sabía muy bien quienes eran los comunistas, pero sabía que eran malos también. Y siempre prevenía a mi paciente abuelo Manuel en contra del carnicero de la cuadra que era comunista. Cuando el abuelo agarraba su sombrero para salir a comprar la carne de la cena, mi abue siempre le recordaba:

Tené mucho cuidado, Manuel, que ese es comunista.

Tampoco le gustaban los maracuchos, quienes, a pesar de no ser tan malos como los judíos o los comunistas, tenían la tendencia a andar siempre dando gritos y a vestirse de colores chillones incluso el Viernes Santo, según nos contaba la abuela.

Mi hermanita y yo andábamos bastante confundidas con estas enseñanzas. Y nos imaginábamos como el máximo del horror humano a un carnicero maracucho, judío y comunista… Da risa, lo sé.  Pero teníamos 5 y siete años.

Mi abuela y Donald Trump hubieran podido ser amigos en otra dimensión. Aunque el hecho de que mi abuela fuera mujer, no blanca y venezolana, lo hubiera impedido en un mundo real. Pero sigamos la corriente fantasiosa, (la favorita de Trump) e imaginemos que en una especie de competencia de horrores mi abuela le estuviera contando al Donald del mundo pavoroso de los judíos, los carniceros comunistas y los maracuchos.

E imaginemos al Donald respondiéndole:

No has visto nada, darling Yo conozco gente horrorosa. Más horrorosa. La más horrorosa de todos los mundos conocidos: los haitianos que emigraron a Springfield y que se comen a los perros, los gatos y los gansos de los honrados ciudadanos.

Imagino a mi abuela, derrotada, a su pesar, respondiéndole en buen trujillano:

Vos ganáis, Dónal.

Y a Dónal, muy ufano, retirándose. Contento de haber ganado, por lo menos, este debate.     

FOTO: dos mascotas viendo que se acerca un haitiano