Praga y los tremedales

 

Zdenek Velísek
Zdeněk Velíšek

 

Tengo un sobrino que emigró a Praga. ¿Por qué? La respuesta, un poco grosera, porque estos tiempos así lo requieren, es la misma a aquella pregunta de por qué el perro se lame sus genitales… ¡Porque puede!

Así están las cosas en Venezuela. El que puede, el que no tiene impedimentos afectivos, económicos o de otra índole, se larga.

Me cuenta mi sobrino (ingeniero agrónomo) que una noche regresaba caminando a su casa desde su trabajo y alguien en la puerta de un restaurante le ofreció el menú, en español, brindándole ese vaso de agua en el camino que es la palabra conocida, la palabra familiar, la palabra abandonada tantos kilómetros atrás. Porque esa magia la tiene nuestra lengua materna: abrirnos un oasis en el desierto del expatrio.

Mi sobrino se detuvo, !claro!  y entabló conversación con el cubano (¿de dónde más iba a ser?) del restaurant. Y en eso estaban, cuando un tercer hablante no nativo, pero conocedor, también se detuvo ante los sonidos de “plata y cristal” de nuestra lengua. La persona que se detuvo era un viejo. Después de las presentaciones del caso se enteró de que mi sobrino era venezolano. Nueva emoción, esta vez para el recién llegado, quien antes de irse le dijo a mi sobrino, cuéntale a éste (al cubano) el excelente presidente de Venezuela que fue Rómulo Gallegos.

Porque este personaje, era, nada más y nada menos que Zdeněk Velíšek, el único traductor de Doña Bárbara al checo, e importante figura de la televisión del país.

“Googleaba” el nombre del traductor, y ya que estaba en eso, quise saber qué tan bien documentada estaba Wikipedia sobre nuestra novela por excelencia.

He aquí algunos extractos:

“Doña Bárbara representa aquella Venezuela cruel, insensible por la  corrupción,  traición,  despotismo, falta de libertad, latifundismo e injusticia y brujería; pero en el melodrama se muestra que en la realidad existía también una raza buena que ama, sufre y espera para luchar contra la dictadura desenfrenada de aquel entonces…

[La novela] persigue un fin social, un cambio en la sociedad … [su] meta es concientizar al bárbaro … [proponiendo] que la única manera de progreso es el cumplimiento de la ley y que existen mecanismos colectivos de bien común que van más allá de simples personalismos e instintos particulares. Gallegos plantea, pues, una solución al caudillismo”.

Jajajajajaja. Casi lloro!!!

Me he sentido tentada de escribirle al buen señor Velíšek para decirle que Doña Bárbara está vivita y coleando. Que hay una secuela en el siglo XXI, una parte 2, como quien dice, lista para ser traducida, aunque la lengua en la que fue creada casi ni se entiende porque es de esas que conjuga los sustantivos y declina los verbos.

Que a la Doña Bárbara de entonces no se la tragó ni el pantano ni el tremedal. Que cual Robocop o zombi maldito ha renacido de sus cenizas y que, fatídicamente, también ha sobrevivido el mismo pueblo que Gallegos describe en su novela: “una raza buena que ama, sufre, y espera”, tal vez demasiado, para luchar contra la dictadura solapada de ahora.

!!!Suerte con la nueva traducción, querido Sr. Velíšek!!!