De acá y de al-lá

Lluvia

Hace tiempo me contaron un chiste malo. No sé si han observado que los chistes malos, las canciones tontas y, en general, toda información de género-basura, a veces se enquista en la memoria como un virus de software, y no hay quien lo saque.

En este chiste, que implanto en la RAM (por ahora) de quien lo lea, un árabe (venezolano y maracucho, además) reza todas las noches y entre zalema y zalema y suspiro y suspiro, implora:

!Alá, hacé que me gane la lotería! !Alá, hacé que me gane la lotería! !Alá, hacé que me gane la lotería!

Y eso, tooodas las noches antes de dormir. Hasta que un día Alá se cansa y con voz tonante le responde: ¡Pero jugá mardito!

En el original, la frase del tonante es más subida de tono. Pero el humor puede ser peligroso. Dejémoslo.

En pocas palabras, el árabe en su profunda ¿fe?, ¿estulticia?, ¿desfachatez? confiaba en ganarse el Premio Gordo sin haber comprado ni siquiera un “raspa y gana”…

Hace días la inefable Canciller de Venezuela Delcy Rodríguez (sí, la de la carterita Chanel = 6 salarios mínimos en Jamaica) les pidió a todas las mezquitas de Caracas que se unieran en oración ¡para que lloviera!

¡Oh, dioses, sean compasivos conmigo! Después de esta noticia, me pregunté tantas cosas que no vale la pena mencionar, pero decidí dejar de tomar café con los noticieros porque un día de estos me ahogo y nadie va a entender mi deceso (que periodística estoy).

Dejemos de lado el disparate rezar = milagro y pasemos a las preguntas:  ¿Porqué a los musulmanes? ¿Porqué no a los católicos que inventaron las rogativas en el año 408, antes de que se inventara el islam? Las rogativas, para quien no lo sepa, son oraciones (católicas) para rogar por el fin de las catástrofes naturales, y que yo sepa, el islam no contempla este tipo de rezos. Les he preguntado a amigos musulmanes practicantes y desconocen este tipo de invocaciones.

¿Les piden oraciones a los musulmanes porque están de malas con la curia? ¿Y qué ha pasado con el culto afro-cubano que habían importado? ¿También rompieron con ellos? ¿O será porque los santeros no se deben mojar con agua de lluvia? ¿No pueden traer a unos nativos americanos a hacer la danza pertinente; o es que como ellos viven en “el imperio” son también depreciables? O por lo menos invitar a Juan Luis Guerra para que entone el “Ojalá que llueva café en el campo”, con lo que mataríamos dos, y hasta tres pájaros de un tiro: la invocación a Alá de “oj-alá”. El deseo de que llueva y además que sea café, que también anda escaso.

Que no llueva no es culpa de nadie, ni hacer llover es potestad de ninguna religión. Lo que había que haber hecho desde hace 17 años era ¡jugar, marditos! Tomar las previsiones que fueron necesarias para no llegar a esta triste sequía.

Cuentan que otro maracucho, de no sabemos cuál credo, pero probablemente falocrático, al leer la noticia de la convocatoria de la Canciller al rezo en las mezquitas, inventó la primera oración multi-religiosa y multi-uso.

Exclamó, como para que se oyera en los cielos (así hablan ellos):

 

¡A lá verga!

 

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