El puño

Vagando por Facebook encontré un artículo sobre Trump en el muro de una de mis amistades feisbuqueras (neologismo terrible) que venía con esta foto:

trump
Trump en el acto de inauguración

De todas las fotos chocantes del personaje Trump, esta, con el puño como saludo, me inspira terror. Me puse a hacer memoria digital, porque lo primero que me vino a la mente fue la famosísima foto de los atletas Tommy Smith y John Carlos, quienes después de ganar sus medallas olímpicas (México 1968) levantaron sus puños con guantes negros haciendo el saludo del Black Power, con lo cual desgraciaron su futuro como atletas, pero pasaron con dignidad a la historia. Y la otra no menos famosa de Nelson Mandela cuando sale de prisión a los 70 años, a continuar su vida de lucha.

smith-y-carlos     mandela

El puño adelantado (sea el derecho, sea el izquierdo, a distintas alturas) como saludo, se convirtió desde hace tiempo en un símbolo, casi un emblema de resistencia, de lucha ante la injusticia. La injusticia a la que hacían frente dos atletas negros como Smith y Carlos en los Estados Unidos de los años 60, o Nelson Mandela en Sudáfrica la podemos imaginar. Lo que no llego a comprender es cuál pueda ser la injusticia que le inspira a Trump ese gesto para la foto inaugural.

Se me ocurrió entonces googlear palabras claves para obtener fotos representativas y … ¡sorpresa! El puño como ¿saludo? ¿expresión? ¿reacción? ¿pose? ha sido característico de alguna gente decente y de mucha gente que nos hace avergonzar.

Veamos una pequeña galería de pocas fotos para no abrumar. En orden de aparición y de izquierda a derecha encontramos a ¡Carlos, el Chacal!; Lenín; Pablo Iglesias de Podemos con una cara terrorífica; Lee Harvey Oswald, el asesino de Kennedy; el espantoso Ugo Bossi, líder neofascista de la Lega Nord italiana; ¡Marine Le Pen!; el Comandante que te conté; Mariano Rajoy, !oh,sí!; el súper clown italiano Berlusconi; Breivik, el asesino de los 70 jóvenes noruegos; los dueños de Nicaragua con Ahmadinejad; el dueño de Venezuela; ah, y el puño de un inocente orangután, solo por curiosidad evolutiva.

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breivik    ortega-ahmadinejad     nicolas-maduro

orangutan

Mi conclusión no solo es vaga, es amarga. La injusticia puede ser real, puede ser imaginaria. Un gesto puede ser una pose manipuladora o puede genuinamente representar lo que sentimos. En Trump, obviamente, ese puño no es un símbolo de lucha como el de Mandela, ni un gesto de rebeldía como el de los atletas olímpicos. Es una señal de amenaza, como lo ha sido para tantos otros (vean las caras feroces de Iglesias y Bossi). Chávez no solo hacía el famoso puño sino que se golpeaba una mano con la otra como para ilustrar la crónica de una violencia anunciada.

A veces las palabras mienten. Los gestos menos.