
Últimamente he leído mucho sobre piojos. Hace poco, por ejemplo, vi un simpático anuncio de gran tamaño sobre un producto antipiojos en una farmacia de Trieste. Y también vi un artículo en El País sobre “normalizar los piojos” en el que se hablaba del éxito de muchas peluquerías en España donde se ofrecen tratamientos de erradicación de piojos para niños y adultos… ¡Así estaremos!
Pero lo mejor que he visto es un artículo en el que se describe un objeto (el de la foto) hallado hace poco y que contiene una inscripción en cananeo que da mucha información sobre la escritura cananea, una de las más antiguas que se conocen.
El objeto en cuestión es un minúsculo peine hecho de marfil (¿un diente animal?) con una serie de puntas pequeñas muy pegadas y otra serie de puntas gruesas. Tiene unos 3.700 años de antigüedad y contiene la frase en cananeo más larga que se conoce. Es una especie de fórmula u oración que los expertos han traducido así:
“Que este colmillo acabe con los piojos del cabello y la barba”
Este hallazgo tiene tantas cosas interesantes, además de información sobre la escritura cananea, que no es poca cosa. Y ampliando mi conocimiento sobre los piojos me he enterado de detalles muy curiosos:
- Los piojos probablemente precedieron a los humanos. Al parecer nos estuvieron esperando millones de años.
- Desde que nos encontraron, han sido nuestros fieles compañeros a través de la prehistoria, historia y tal vez posthistoria (sea esto lo que sea, se me acaba de ocurrir).
- Los piojos eran la razón por la que la clase alta egipcia se depilaba todo el cuerpo, incluida la cabeza y TAL VEZ (se me ocurre ahora) la razón del uso de las pelucas, como lo fue entre los aristócratas europeos. Y, por cierto, los romanos de la aristocracia también se depilaban todo el cuerpo, lo que tal vez era un remedio preventivo contra la proliferación de estos parásitos.
En pocas palabras, el piojo nos esperó pacientemente, y desde nuestro encuentro, nos ha acompañado sin distinguir raza, credo, sexo (o género) ni mucho menos condición económica. La diferencia estaba en que las clases altas han tenido siempre los medios económicos para combatirlos: baños, depilaciones, pelucas, y, hasta peines de marfil con fórmula (mágica, no química) antipiojos.
Este peine de la foto, de hace 3.700 años, tiene una escritura en cananeo. Canaán, dice la información pertinente, era una región que abarcaba –entre otras– la actual Israel y la actual Palestina, franja de Gaza incluida. Los piojos amaron estas poblaciones por igual. Y los piojos ya han vivido más que los humanos sobre la tierra.
Hay mucho que aprender del piojo, ese pequeño gran demócrata.