!Ay, el tiempo!

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Cuántas cosas han pasado desde la última vez…. Eso es lo malo de desaparecer.

El Papa se retiró; Italia fue a elecciones; el presidente de Venezuela volvió como en el tango; Depardieu, para vergüenza de Obelix,  se hizo ciudadano belga y hasta ruso para evadir impuestos; la amiguita del rey Juan Carlos (la que lo acompaña a matar elefantes dopados) ya sale en la portada de Hola, y hasta parece que se queja de que sólo es una pobre víctima (yo NO leo Hola, pero leo El País donde comentan Hola); Yoani Sánchez salió de Cuba y fue abucheada en Brasil; Maradona regresó a Italia para enfrentar al fisco (que lo persigue por una deuda descomunal que tiene), esperanzado en el nuevo auge de Berlusconi, el chanchullero universal.

Uno no sabe ni por donde empezar. O si vale la pena intentarlo. Tal vez sólo una anécdota que reúne algunas cosas:

Fui a hacer una diligencia de papeles la semana pasada en un Centro Cívico (como una prefectura venezolana). Ese día nevaba en Trieste, porque este invierno hubo mucha nieve por todas partes. Estaba sentada esperando mi turno y entró una anciana. No quedaban sillas. Yo me levanté para cederle el asiento a pesar de que había bastante gente (italiana) allí adentro que debía habérselo cedido.

Y la señora me dice sonriendo, no gracias, no me quiero sentar.

Y después de una brevísima pausa me dice: Yo no soy tan vieja como parezco, tengo sólo 86 años y se pone a reír.

Nos reímos las dos y ella continúa: tengo la edad del Papa.

Y yo le digo, pero él renunció y usted en cambio sigue.

Y ella: ay, cuando lo oí por televisión pensé, cómo te entiendo hijo mío, como te entiendo. A veces yo también quisiera renunciar, pero cómo hago. Mi marido se cayó el día de la primera nevada, y no se fracturó nada, pero tiene muchos dolores y tengo que hacerle terapia todos los días. Y además, ayer fui a comprar unas pantaletas en el mercado y cuando llegue a la casa y las saque del bolso para lavarlas –porque usted sabe que hay que lavarlas antes de usarlas— me di cuenta de que me habían robado la billetera…con todos los papeles…y en dos días son las votaciones… Yo tengo que ir a votar. Para que me devuelvan el IMU.

Silvio Berlusconi compró el voto de la tercera parte de este tipo de italianos prometiendo que les devolvería los impuestos (IMU) que habían pagado sobre la primera casa… E invocó un supuesto apoyo financiero que ya le había dado Suiza para esta devolución multimillonaria. Suiza lo desmintió públicamente antes de las elecciones… pero la gente prefiere creer.

Berlusconi sacó la tercera parte de los votos. Con lo que la situación política italiana se quedó en el limbo. Pero el limbo fue inhabilitado por alguien que se inhabilitó a sí mismo.  Y ahora no se sabe cómo desenrollar esta madeja.

Bueno. Me despido con una frase en el mejor estilo de Silvio, Hugo, Fidel, y la larga lista de los amantes del power-forever:

!No me puedo ausentar ni un poquito porque el mundo se vuelve un desastre!

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